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Un Saltito para otra ciudad

Relatos de La Multitud…



14/3/2009

En un viaje aproximado de unos cuarenta minutos se llega a Salcedo, desde la Ciudad Corazón.

Tomando las llamadas guaguas voladoras o expresos, que de eso no tiene nada.

Desde que se llega a la provincia, se nota la fuerte influencia histórica que Las Mariposas tienen en la localidad, donde se han convertido en una marca de la identidad de los Salcedenses, los cuales, todavía conservan hermosísimas estructuras del siglo pasado.

En las pares se observa este cuño, por doquier resalta las Mariposas en bellos murales.

Mi viaje a este pueblo es parte de un bello proyecto que un grupo de jóvenes
Concientes y con sentir histórico se han encomendado ellos mismo.

El cual nos a llevado a muy variados y lejanos lugares de nuestra geografía nacional para recordar aquellos combatientes de la injusticias sociales, de la opresión burguesa e imperialista.

Al llegar a Salcedo me dirigí al edificio municipal donde se haría el evento.

Mientra los muchachos ordenan y preparan las cosas en el salón, a un lado de ellos, se encuentran unos niños practicando karate o en buen dominicano “dándose patá”.

Ya es la hora de arrancar, el gran compañero Balbuena agarra la cámara y el gran Tony Then se prepara con la lista.

Y empezamos el gran líder Hecmilio habla sobre La Multitud y el porqué de su presencia en este lugar tan a lejano de nuestros respectivos hogares.

Luis Gómez nos surte de una rica aportación de lo que significa Minerva como modelo revolucionario y su importante rol en el 1J4.

De un momento a otro, sin tenerlo en el programa se decide incluir la aportación de José Daniel Ariza, debido a los datos que sólo él podía suministrarnos sobré una pequeña parte de lo que fue la vida de Minerva, la marxista revolucionaria.

Tuvimos la participación de nuestra querida y gran compañera Albania, la cual nos da una perspectiva femenina y actual de lo que es una mujer de todo los tiempos, por mera coincidencia se nos va la luz, o fue porque la política energética no tiene como fin proveer de luz a todos lo habitantes de la nación, si no enriquecer a unos cuantos a costa de millones; pero esto no detuvo el discurso de la compañera, al contrario, continuamos con más brío.

Junto con nuestros celulares y los de los presentes, alumbramos la sala, unos cuantos minutos hasta que se repuso la luz, que se hizo por la planta.

El gran compañero Hecmilio, dice alguna palabra finales para cerrar y el gran compañero Then, recuerda que nos visiten en nuestra página Web.

Luego de la actividad nos toca compartir. Nos despedimos de Salcedo y para San Francisco nos vamos.

Allá nos esperan en la casa de la compañera Albania, donde disfrutamos de unos spaghetti, unas cuantas bebidas, algunos bailes y interesantísimas conversaciones desde la política nacional actual, pasando por los momentos históricos que nos han despertado como jóvenes revolucionarios.

El 65 y su significado para nuestro pueblo, la guerrilla de Caamaño y el pensamiento de Fernández Domínguez.

Una conversación muy nutrida, nuestros planteamientos sobre el papel que debe tomar la izquierda tradicional ante estos nuevos tiempos.

Luego de durar más de 3 horas en intensas discusiones y que todos veníamos de muy lejos decidimos retíranos a descansar.

Aunque nuestras mentes y espíritu quieres continuar, ya nuestros cuerpos nos pedian descansar.

Y ahora nos toca repartidos

Ya son las tres de la mañana y decidimos que los grandes compañeros Tony y Pedro de León (el camarada del Archivo General de la Nación) se queden juntos donde la compañera Albania, los gran panas Johan y Heuri los tiramos por otro lado, mientras que Hecmilio y yo nos vamos a dar rueda por San Francisco con el gran camarada y mejor anfitrión Steve.

En la busca de algún lugar abierto nos encomendamos, pero la misión falla.

Entonces buscamos algo de comer, el compañero Steve nos guía hasta el parque de Los Martires donde se encuentra varios negocios de comida rápida.

Nos “ajustamos” unos mofongos, con la promesa de que no los vamos a comer más a no ser que sean en San Francisco.

Ahora si a dormir hasta mañana, o mejor dicho, hasta ahorita

Nos dirigimos a la casa del gran compañero Steve, donde nos quedaríamos a descansar.

Al día siguiente me despierto como si estuviera en algún campamento guerrillero en lo profundo de la Cordillera Central, con el himno a la revolución de abril.

“A lo luchar soldados valiente,
Que empezó la revolución,
A imponer los nobles principios,
Que reclama la constitución.”

A esto se lo tengo que agradecer a Galván por tener el himno de rington en su celular y a Balbuena por estar llamando.

Ya son las diez y los muchachos se inquietan, algunos se van para Santo Domingo otros, como yo, devuelta para Santiago, mi bella ciudad, un poco descuidada.

Nos desayunamos y nos tiramos al camino para reagruparnos y salir para nuestros respectivos destinos.

Recorremos San Francisco en busca de Caribe Tours, nos damos una gran perdida de algunos minutos ya que el gran compañero Hecmilio, dice que sabe donde está, pero no la encuentra por ningún lado.

Luego de dar par de vueltas en círculos, por fin preguntamos y nos dieron las indicaciones del lugar. Llegamos a Caribe Tours y nos encontramos con la sorpresa de que todavía no lo han abierto y, peor aun, que de esa sucursal no salen autobuses para Santiago.

No podemos tomar un Metro, quebró hace un tiempo en esta comunidad.

Gracias a la dirección de un lugareño, buscamos la parada de la guagua “Express”, que tiene prohibido montar más pasajeros que no sean en la parada, pero ya en la siguiente esquina están montando más personas.

Y ese arma el gran lío, o gran menudo, como cariñosamente le he puesto.

Consistió en que al no tener más papeleta de cambio que no fuera de mil pesos no podía pagar la guagua y el cobrador no quería cobrarse de ahí, alegando que no tenía suficiente dinero para devolverme.

Casi se arma un lío en la parada de Macorís, que esta en la Luyeron, cerca de la Fortaleza.

En fin, después de dar vueltas y vueltas, de negocio en negocio, y ver como salían las guaguas, apareció un señor que si tuvo dinero para cambiarlo y lo cambió.

Tome mi dinero, me monte en mi guagua y salí para mi querida ciudad.

Cansado y feliz, con una nueva experiencia que contar.

Franel G. Núñez

 
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